Impermeabilización y rehabilitación de azoteas comunitarias, terrazas transitables y terrazas de áticos. Buscamos por dónde entra el agua antes de decidir cuánto hay que rehacer.
Una gotera en el último piso muchas veces no es toda la cubierta. Suele ser un encuentro, un sumidero o una junta.
Por eso miramos antes de proponer. Localizar el punto por donde entra el agua permite decidir con criterio: reparar una zona, renovar la impermeabilización o rehacer la cubierta entera. Cada opción tiene su sitio, y te decimos cuál es el tuyo.
Seis señales de que la cubierta pide una revisión.
Goteras en el último piso
Manchas en el techo que crecen con cada lluvia. El agua ya ha atravesado la cubierta; cuanto antes se busque el origen, menos daño hace al forjado.
Lámina agotada o con ampollas
La impermeabilización visible está cuarteada, con bolsas de aire o solapes abiertos. Ha cumplido su vida y ya no cierra.
Charcos que no drenan
Después de llover, el agua se queda días en la cubierta. Las pendientes no llevan al sumidero, y el agua retenida acelera el desgaste de cualquier lámina.
Sumideros y petos mal resueltos
Sumideros sin rejilla, cubiertas sin rebosadero, láminas que no suben por el peto o que terminan sin remate. Son los puntos por donde el agua entra primero.
Pavimento que se levanta
Baldosas huecas, juntas abiertas o zonas que suenan al pisar. Debajo suele haber agua que no encuentra salida.
Humedad bajo la terraza de un ático
Una terraza de uso privativo que da problemas al piso de abajo. El agua no distingue de quién es la terraza; el diagnóstico tampoco.
Cómo es por dentro
Así es una impermeabilización líquida.
Una membrana de poliuretano continua, de pocos milímetros, sin juntas ni solapes, que se adapta a cualquier forma de la cubierta y sube por petos, sumideros y encuentros sin cortes. Se aplica en capas: cada una tiene su función, y el sistema solo funciona si el soporte está bien preparado y la última capa protege a las demás del sol.
1Soporte saneado y reparado
2Imprimación
3Membrana de poliuretano
4Capa de protección alifática contra los rayos UV
La capa alifática admite acabado liso, antideslizante con árido o en color. Si además hay que aislar, el aislante se coloca sobre la impermeabilización y la protege: es la cubierta invertida.
Paso a paso
Del soporte al acabado final.
Así se impermeabiliza una azotea con poliuretano, capa a capa.
01
Preparación
Se retira lo viejo, se lija el soporte y se reparan fisuras y encuentros. Sin un buen soporte, nada agarra.
02
Imprimación
Una capa que penetra en el soporte y asegura la adherencia de la membrana.
03
Membrana de poliuretano
Se aplica en frío, a rodillo, en capas finas. Forma una piel continua, elástica y sin juntas, que sube por los petos.
04
Protección UV
Una capa de poliuretano alifático que protege la membrana del sol y mantiene el color.
05
Acabados
Liso, antideslizante con árido para zonas de paso, o en color para terrazas transitables.
Con qué se puede resolver
Cuatro sistemas habituales, cada uno para su cubierta.
Son los sistemas con los que se resuelve una cubierta plana. No hay uno para todo: la elección depende del soporte, del uso, de la altura en petos y umbrales y de lo que se quiera conservar. En la propuesta te decimos cuál conviene a la tuya y por qué.
Lámina asfáltica
La solución más extendida en azoteas. Láminas de betún modificado que se sueldan o adhieren al soporte, con refuerzos en petos y sumideros. Van bajo el pavimento o la grava, o con acabado mineral si quedan vistas.
Lámina sintética
Membranas de una sola capa con juntas soldadas. Ligeras y adecuadas cuando conviene dejar la cubierta vista o no añadir peso.
Poliuretano proyectado
Espuma que se proyecta sobre la cubierta y forma una capa continua, sin juntas, que además aísla. Se remata con un recubrimiento que la protege del sol. Útil en cubiertas con muchos encuentros y formas irregulares.
Morteros impermeabilizantes
Revestimientos cementosos, a menudo flexibles, que se aplican a brocha o llana. Sirven para reparaciones localizadas, petos y encuentros, o como capa bajo un pavimento nuevo sobre el existente.
Cómo lo hacemos
Primero el origen, después la obra.
01
Visita técnica
Recorremos la cubierta, si puede ser con lluvia reciente. Miramos sumideros, petos, juntas y encuentros, y el techo del piso afectado desde dentro.
02
Diagnóstico
Localizamos el origen. Puede ser un punto concreto o una lámina que ha llegado al final de su vida. De eso depende todo lo demás.
03
Propuesta por escrito
Reparar por zonas, renovar la impermeabilización o rehacer la cubierta. Con el sistema, el alcance y el presupuesto, para llevarla a la junta.
04
Ejecución
Retirada de lo agotado, formación de pendientes si hace falta, lámina con sus refuerzos en petos y sumideros, y la protección final: pavimento, grava o acabado visto.
05
Seguimiento
Comprobamos el desagüe y la estanqueidad antes de dar la obra por terminada. Te entregamos la garantía por escrito.
Nuestro compromiso
Lo que te garantizamos en cada obra.
Visita técnica primero
Miramos el edificio antes de proponer nada. Buscamos el origen del problema, no solo el síntoma.
Propuesta por escrito
Qué haremos, con qué sistema y cuánto cuesta. Clara, para llevarla a una junta.
Garantía por escrito
Todos los trabajos van con su garantía documentada.
Mínimas molestias
Obra organizada para que los vecinos sigan con su vida.
Preguntas frecuentes
Lo que suelen preguntar las comunidades.
¿Hay que rehacer toda la cubierta?
No siempre. Si la lámina está sana y el agua entra por un punto concreto, se repara ese punto y se refuerzan los encuentros. Si la lámina está agotada en toda la superficie, parchear sale caro a la larga y conviene renovarla. Lo decidimos con lo que vemos en la visita, no antes.
¿Se puede impermeabilizar sobre el pavimento existente?
En algunos casos, sí, con sistemas que se aplican sobre la baldosa. Depende del estado del soporte, de la altura disponible en umbrales y petos y de cuánto peso admite la cubierta. Te decimos si es una opción para tu terraza.
¿Y si la terraza es de un ático y no de la comunidad?
Quién asume la reparación depende de cada comunidad y de sus estatutos; eso no lo decidimos nosotros. Lo que sí hacemos es darte una propuesta por escrito que deje claro por dónde entra el agua, para que la decisión se tome con datos y no con suposiciones.
¿Puede seguir usándose la terraza durante la obra?
Por zonas, a veces sí. Organizamos la obra por fases para que los desagües sigan funcionando y el acceso a la cubierta quede acotado. Si hay que cerrarla del todo, te lo decimos antes de empezar.
¿Qué pasa con los charcos?
Si la cubierta no drena, en la obra se corrige la formación de pendientes y se revisan los sumideros (cuántos hay y dónde están) y si la cubierta tiene rebosaderos en el peto. No basta con cambiar la lámina.
¿Se puede aislar en la misma obra?
Sí, y es el momento de hacerlo. Con la cubierta abierta, poner aislamiento sobre la lámina sale mucho más a cuenta que abrirla otra vez más adelante, y protege la lámina nueva del sol. Lo explicamos en aislamiento de cubiertas.